Luis Carlos Ugalde EN REFORMA (OPINIÓN)
La democracia liberal enfrenta una crisis de comunicación: sus defensores son cada vez menos, pero cada vez más torpes para conectar con las prioridades y emociones de las personas reales, las de carne y hueso. Soy partidario de los valores liberales de la democracia -igualdad, legalidad, libertad- pero palpo con frustración cómo la defensa de las instituciones de la democracia se refugia en tecnicismos y en una arrogancia intelectual que aliena en lugar de acercar, que genera indiferencia en lugar de sentido de urgencia.
