Luis Carlos Ugalde EN REFORMA (OPINIÓN)
Que el presidente del PRI llame a Morena “narcopartido” es un exceso. Que López Obrador haya llamado durante años “mafia del poder” a empresarios, funcionarios y adversarios también lo fue. Son expresiones estridentes que simplifican la realidad, alimentan la polarización y degradan la conversación pública. Pero de ahí a que el Instituto Nacional Electoral (INE) determine qué adjetivos pueden utilizar los dirigentes políticos hay una distancia enorme.
